La sociedad actual plantea una serie de problemas. El periódico La Vanguardia aseguraba, en uno de sus artículos, que el estrés es la segunda causa de baja laboral y que el Estado gasta más de mil millones de pesetas anuales para afrontar esta enfermedad. Otros datos indican que 8 de cada 10 profesores corren el riesgo de sufrir el síndrome de «estar quemados»; y un estudio realizado en Quebec, informa que la mayor parte del absentismo docente se debe a dicho síndrome.
Para lograr el éxito en Internet hoy día no basta con poseer un alto coeficiente intelectual (CI) y unos conocimientos técnicos muy grandes. Los cambios del siglo XXI están siendo testigos del predominio del coeficiente emocional (CE), un concepto nuevo que incluye el autoconocimiento y autodominio, el celo y la persistencia, la capacidad de motivarse uno mismo y de lograr resultados en conjunto con otros.
El término inteligencia emocional se empleó para describir cualidades emocionales que tienen importancia para alcanzar el éxito. Pueden incluirse: empatía?, expresión y comprensión de sentimientos?, control de nuestro genio, independencia?, capacidad de adaptación?, simpatía, capacidad para resolver problemas de forma interpersonal?, persistencia, cordialidad?, amabilidad y respeto.
El liderazgo es un proceso que implica no sólo la capacidad de tomar decisiones, sino la habilidad de desarrollar una cierta estabilidad emocional. Esto es el resultado de la gestión de las competencias de la inteligencia emocional.
Cada persona tiene su propio modo de pensar para interpretar el mundo que le rodea y tratar de manejarse en él del mejor modo posible. Generalmente, todos buscamos sentirnos bien con nosotros mismos y los demás y lograr las metas y objetivos que nos proponemos en nuestras vidas. Para ello utilizamos dos sistemas de pensamiento: el racional y el experiencial.